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lunes, 19 de enero de 2015

Salidas camperas: explorando nuevos parajes.

Durante este mes (del 16 de diciembre al 15 de enero) he recorrido caminos de diferentes lugares de la ZEPA nº 139, desde Talamanca de Jarama a Meco, pasando por Cobeña o Ribatejada. He querido aprovechar época ya que es cuando se forman los grandes grupos de avutardas, de decenas de ellas, de forma que son detectables desde la lejanía sin molestias.  Además, durante el invierno el uso del territorio por parte de las mismas es diferente al que realizan durante la época reproductora.

Este árbol ya salió en una imagen similar...a ver si adivináis de cuándo.

Curiosamente, un grupo de 28 ejemplares se encontraba entre un cultivo de colza y una rastrojera, al lado de una carretera y a escasos 150 metros de los primeros chalets de un pueblo. Así que viéndolas tan bien cuando iba conduciendo, no tuve más remedio que parar para observarlas durante un momento y realizar un conteo. Así empezaba mi salida ornitológica de ese día, y también terminaba ya que a la vuelta seguían por allí (e incluso podrían ser más aunque ya no paré).

Avutardas.

Me dirigía a un lugar completamente nuevo para mí, en el que los llanos cerealistas eran un tanto diferentes a lo que estoy habituado, ya que las parcelas eran de gran tamaño e incluso había algún campo de regadío.
Empezaba con un gran bando de gaviotas sombrías, las cuales pasaron la noche en un terreno arado recientemente. Levantaron primero el vuelto al paso de un ciclista, y posteriormente de un tractor para no volver a posarse más.
Poco a poco llegaba a la parte más alta, donde veía llegar a al menos dos bandos de avutardas desde lugares diferentes hasta confluir en la misma rastrojera. En esto estaba, observando avutardas, algunos ejemplares de avefrías, paseriformes como bisbitas pratenses, lavanderas blancas y jilgueros, cuando veía aparecer y desaparecer a cuatro aves de gran tamaño, luchando contra el viento. Volvieron a aparecer, atravesando el horizonte, cuatro grullas comunes, las cuales estaban realizando su viaje migratorio un poco tardíamente (29 de diciembre).
Terminaba mi larga ruta observando corzos, un águila real juvenil en busca de su próxima presa, un par de buitres negros, además de otras especies que por comunes en la zona no enumero.

Gaviotas sombrías.

Las grullas observadas en esta salida no fueron las únicas. En un paseo anterior, junto a mi madre, veíamos dos grupos de grullas en migración, dirigiéndose hacia el suroeste.

Grullas.

Además, había por el entorno un total de 97 avutardas, formando 4 grupos diferentes con apariencia de un rebajo de ovejas. También aparecían avefrías junto a estorninos, un gavilán volando a ras de suelo hasta posarse en un vallado, un aguilucho lagunero, y perdices rojas.

Avutardas.
Avutardas.

Aunque he de reconocer que en días previos realicé otra ruta, siendo una de las más bonitas e interesantes que tenido por el entorno protegido a lo largo del año 2014. Es una zona relativamente aislada, a lo largo de un arroyo con su bosque de ribera. La cantidad de pajarillos aquí presentes es envidiable para otras zonas del entorno, pudiéndose durante esta época del año alondras comunes, cogujadas comunes, carboneros comunes, bisbitas pratenses, currucas cabecinegras, tarabillas comunes y colirrojo tizones, lavanderas blancas, mosquitero comunes, verdecillos y verderones, además de multitud de zorzales, entre los cuales se escondía un zorzal alirrojo.
Entre reclamos y cantos bonitos reconocí un totalmente nuevo por aquí (para mí). Era la fea señal de alarma del rabilargo ibérico. Se trataba de un pequeño grupo, de 5 ó 6 ejemplares que se movía entre retamas, encinas y grandes chopos, portando en sus picos las bellotas. A esta especie la tenía que observar por aquí tarde o temprano, aunque la cuadrícula UTM 10x10 km donde los observé no estaba marcada ni en el programa SACRE ni en el Atlas de las aves en invierno de España, aunque sí la situada inmediatamente al norte. Desde luego, en primavera habrá que volver al lugar para comprobar si la reproducción es posible.



Esta tercera salida desde luego que no podían faltar las protagonistas de la zona, las avutardas. La vi nada más empezar, pero no esperaba encontrarme con tres ejemplares tan al fondo del pequeño valle que forma el arroyo. Me sorprendí tanto como ellas, e intentando que no alzaran el vuelo, retrocedí un poco escondiéndome tras una encina, mientras ellas se alejaban poco a poco del lugar. Ellas, a su vez se alejaron andando, aunque luego pude comprobar que volvieron a su lugar original cuando me alejé todavía más de allí.

Avutardas.

Terminada esta excursión la observación de un esmerejón sobre un terrón de tierra. Esta pequeña rapaz no la observo tanto como cabría esperar en un medio abierto como es la ZEPA nº 139, y realmente no sé cuál será la causa.

Como habéis visto, desde la última salida del día 29 de junio he ido retrocediendo en el tiempo. Ahora toca empezar por la primera excursión de este año 2015. He de mencionar que en esa última salida del año también veía desde la carretera y en otra zona lo que me pareció un grupo de unas 20 avutardas posadas. Así que hacía allí me dirigí, pasando primero por un arroyo donde se veían buitrones, pico picapinos, además de algunas gaviotas sombrías.

Buitrón.

En mi recorrido me adentré en una zona con numerosas encinas, donde pinzones vulgares y reyezuelos listados se dejaban ver y escuchar, al igual que petirrojos, y los milanos reales dirigiéndose a sus dormideros.

Milano real.

 Al final del todo se encontraban las avutardas, en total unos 33 ejemplares que se movía entre manchas más o menos grandes de encinas. Además, como curiosidad indicar que unas pocas encinas se encontraban en flor, tal vez un tanto perdidas por el tiempo que habíamos tenido hasta el momento.


Avutardas en la distancia.
Flores de encina.

A la vuelta, al pasar de nuevo por el arroyo escuchaba un reclamo muy característico seguido de unos chillidos muy estridentes. Sin lugar a dudas eran al menos dos rascones europeos, a los cuales conseguí observar brevemente tras unos minutos de espera. En ese momento también pasaba una hembra de aguilucho lagunero occidental.
Así, empezaba el año bastante bien, y en la siguiente excursión quería sumar a una especie específica para mi particular The Big Year (no, yo no participo actualmente), el mochuelo europeo. Para ello, fui a un lugar en el que localicé una pareja, aunque únicamente pudo ver en la lejanía a uno de ellos. También esperaba ver gangas ortegas y sisones, pero en esta ocasión no pudo ser. Sí había avutardas y muchas avefrías europeas alimentándose en los cultivos verdes, además de un aguilucho pálido, zorzales comunes y lavanderas blancas.

Lavandera blanca.

Así llegamos a la última ruta que realicé este mes. En previsión de unas semanas de días nublados, lluvias e incluso nieve, decidí irme a un arroyo diferente, en esta ocasión para buscar al pájaro moscón europeo. Ni lo vi ni lo escuché, aunque sí localicé un antiguo nido colgando de una rama. Y aunque no lo viera, sí me fui con una buena muestra de aves, desde los numerosos ratoneros comunes, milanos reales y cuervos (con una muestra de cleptoparasitismo de ésta hacía un milano real), hasta pitos reales y gallinetas, pasando por currucas cabecinegras y rabilargas, buitrones, pinzones vulgares, pardillos, verderones y jilgueros, lavanderas blancas y bisbitas pratenses, además de varios acentores comunes.

Notándose las navidades por el número de días más o menos libres y con un tiempo casi primaveral terminamos con los paseos por los llanos cerealistas madrileños. Os dejo con una última foto, lugar al que espero volver cuando los almendros florezcan, ya que aquí son numerosos.




jueves, 18 de diciembre de 2014

Salidas camperas: mes de pocas salidas.

Como ya dije en la anterior entrada, durante el mes de noviembre estuve muy ocupado con asuntos personales y no pude salir mucho. Durante las primeras semanas de diciembre la situación solo ha cambiando ligeramente. Eso sí, me he permitido la licencia de salir un ratillo algún día, lo cual venía muy bien para "despejar la mente".



La primera salida que realicé fue durante el Puente de Todos los Santos, cuando vinieron unos amigos a pasar la mañana por aquí. A estas personas les encantan las grullas, y mi plan inicial era llevarles a ver el paso migratorio. Para mi desgracia, ya habían estado pasando en días anteriores y no tenía mucha esperanza de verlas. Por ello, preferí ir a la ribera del río Torote, junto a la ermita de la Virgen del Espino, lugar que no suele decepcionar. El día empezó con un buitre negro que había pasado la noche en los extensos campos de cereales. Justo al otro lado, y cerca de la ermita, nos encontrábamos con un grupo de avutardas, dándonos la bienvenida.
Tras ello, bajamos al bosque de ribera, donde es más fácil ver especies como el mosquitero común, herrerillo común, carbonero común, o pico picapinos. Además, pasan volando diferentes rapaces, especialmente aguiluchos laguneros occidentales, pero también milanos reales o cernícalo vulgar.
Estabas observando a estas aves cuando en la lejanía alzó el vuelo el buitre negro que habíamos visto anteriormente. Para nuestra sorpresas, lo seguía otro ejemplar. Éstos se estaban elevando en una corriente térmica cuando alguien daba la voz de alarma: el característico trompeteo de las grullas llegaba hasta nosotros. Un grupo, de unas 60 grullas, hacía las delicias de mis acompañantes.
La mañana se nos hizo realmente corta, pero fue muy agradecida por las observaciones logradas.

En la siguiente salida también tuve poco tiempo, aunque pude observar buitres leonados y negros, milanos reales y ratoneros comunes luchando contra el viento. También posaba muy agradecido un juvenil de tarabilla común. 

Tarabilla común.

En realidad iba a ver el terreno por el que tenían querencia las avutardas, en un momento en el que sabía que no estaban, Así, vi que este año habían cultivado colza, principal motivo de su presencia. Desde la lejanía, tras una pequeña arboleda, vi que se estaban aproximado a esa parcela poco a poco, por lo que mejor dejarlas tranquilas. Esa misma tarde, un grupo de más de 30 ejemplares, se encontraba por allí.

Avutardas en la lejanía.


En días posteriores, finalizada mi obligación a corto plazo, pude salir algo más al campo, observando a mi primer escribano palustre de la temporada, bandos más numerosos de avefrías y de avutardas,  revoloteando por los terrenos encontramos bisbitas pratenses, alondras comúnes y lavanderas blancas, algún que otro escribano montesino se encuentra en los matorrales y los milanos reales salen de su dormidero en las frías mañanas.

Avutardas.
Lavandera blanca.

Como dije también en la entrada anterior, el paso de las grullas se ha alargado mucho durante este paso migratorio. Incluso a principios de diciembre todavía veía este grupito, que a la postre ha sido el que mejor se ha dejado fotografíar. Casi siempre los veo en la distancia.


Grullas comunes.

Considero que conozco bien una parte importante de la ZEPA nº 139, aunque todavía me queda muchísimo por recorrer y por saber sobre sus hábitats y habitantes. De esta forma, he decidido salirme de vez en cuando de mis zonas habituales e ir explorando otras nuevas. Este mes me he decidido por un lugar situado entre dos carreteras rápidas, una autopista y una base aérea, así que como comprenderéis no me atraía mucho ni esperaba gran cosa de ella. Me equivocaba, ya que fue curioso ver a las avutardas junto a los polígonos industriales, a los grandes bandos de paseriformes situarse cerca de la autopista, y a rapaces como el milano real o los aguiluchos lagunero y pálido sobrevolar las carreteras rápidas, además de bandos de gaviotas sombrías dirigirse hacia Alcalá de Henares.



Realmente fue de mucho gusto esta salida, más tranquila de lo que pensaba teniendo en cuenta el lugar. Es cierto que se escuchaban sirenas procedentes de la autopista, a los cazas y a los helicópteros de la base aérea de vez en cuando. Sin ser el lugar más tranquilo ni aislado de toda la ZEPA, no me decepcionó ni mucho menos, y debo volver para seguir explorando.
Si supieran los habitantes de la zona metropolitana de Madrid lo que tienen tan cerca de sus casa...





domingo, 2 de noviembre de 2014

Avistamientos desde la ventana y salidas camperas: ¿inicio del otoño?

Durante este mes de octubre la cantidad de aves ha sido considerable y además interesantes, tanto en el campo como desde mi hogar. Claramente no tengo fotografías de todas ellas o son menos que testimoniales, tal vez sea por mi preferencia actual por los prismáticos.

Ya son varios años paseando por diferentes caminos en los que antes o después se ven avutardas, las reinas del lugar. Y por mi propia experiencia, a finales de septiembre y principios de octubre tenemos la mejor época para verlas, ya que se sienten alto más cómodas ante la presencia humana (pero que nadie se piense que las podrá tocar y hacer tonterías con ellas, son los mismos animales asustadizos de siempre). Además, observo que a partir de mediados de octubre, se van volviendo más desconfiadas y tienen un radio de seguridad más amplio, especialmente a finales del invierno. Yo no tengo mucha idea de a qué puede ser debido, pero tal vez la actividad cinegética tenga algo que ver...


Avutardas, algunas acicalándose o tumbadas.

En cualquier caso, es en octubre la época que tengo que dedicar a encontrar aquellas zonas por las que tienen una mayor o menor querencia, de cara al invierno. Esto, como no puede ser de otra forma, está directamente relacionado con los campos de cultivo, si se encuentra en barbecho, en rastrojera o están recién cultivado, o bien son parcelas dedicadas a alguno de los cultivos indicados como medidas agroambientales (este año, al igual que el pasado, al menos han plantado colza).

Avutardas con las Cuatro Torres de fondo.

Como decía, paracen sentir preferencia por los terrenos recién cultivados, localizándolos rápidamente. Van a por los primeros brotes verdes y tiernos de finales de octubre. Desde luego, no son nada tontas y se lanzan a por ellos para llenar la panza (no se van a alimentar únicamente de aceiteras como hemos podido leer en algún artículo que ha sido publicado recientemente).
Uno de esos campos los veo desde mi casa, a una distancia considerable (2 kilómetros) y desde que las localicé el 22 de octubre (un grupo de 8 ejemplares y otras 2 separadas) su presencia ha sido constante (exceptuando el 23 de octubre).En días posteriores se veían en menor número, entre 3 y 5 individuos los cuales seguían una pauta marcada: llegar a eso del medio día e irse poco antes del anochecer, pasando toda la tarde por allí. Mi sorpresa fue comprobar que a una semana después, el día 29, ya había 14 ejemplares, y al día siguiente se veían 25 avutardas, repitiéndose el mismo comportamiento día a día. 
Y pensar que al principio pensaba que llegarían a ese campo porque estarían intranquilas en su zona habitual...

Tres avutardas, vistas en el terreno mencionado y desde el campo.

A estas avutardas las localicé ya a finales de septiembre gracias a los barridos que realizo en el horizonte por si algún bando de grullas se encuentra en migración. Parece que en la ZEPA nº139, aunque se pueden ver prácticamente en cualquier lugar, tienen preferencia por un pequeño cordal, el cual siguen. Sabiéndolo, de vez en cuando hay que mirar y al final, el día 23 de octubre, se presenta un primer grupo de 22 grullas en paso post-nupcial.
Varios después pasaría un bando por encima de mi pueblo, y al siguiente fue en el que mayor movimiento hubo. A día de hoy siguen pasando grupos de mayor o menor número, ojalá dure varios días más.

Grullas.

Tanto avutardas como grullas han sido protegonistas de este mes tanto en los avistamientos desde casa como en mis salidas camperas. Centrándonos en este momento en aquello visto desde mi hogar, ese mes de octubre ha sido en el que mayor número de especies me he podido apuntar con un total de 37 (contando las 8 más comunes que se ven esta época), y además se han presentado 4 novedades. Este es un mes de transición en el que todavía se ven algunas especies estivales a la vez que aparecen las primeras invernantes. Por ejemplo, a principios del mes todavía aparece, en la lejanía, un milano negro un tanto tardío. A su vez, llegan los estorninos pintos, las lavanderas blancas, los ánades reales son más frecuentes, las avefrías, los cormoranes grandes, y justo a finales de octubre se ven los primeros petirrojos. E incluso pasaron dos de las novedades, el reyezuelo listado y la lavandera cascadeña.

Petirrojo.

Cormoranes grandes.

Con los últimos aviones comunes de la temporada tuve la oportunidad de ver a otra de esas novedades. Por su fenología y conformación, ya que era un día de niebla y poco se veía, diría que se trataba de un vencejo pálido, de los últimos en migrar. Recordemos que los vencejos comunes tiende a desaparecer de nuestros cielos en los primeros días de septiembre, mientras que los vencejos pálidos llegan antes a la Península Ibérica, pero también abandonan nuestras tierras más tardíamente.
La última novedad desde casa ha sido un gorrión chillón que se posaba durante unos instante en una antena cercana, a cantar o al menos a intentarlo.

Gorrión chillón.

Otras aves que merecen ser nombradas y que he visto este mes han sido el verdecillos (ahora no es tan común como en primavera), el pito real que ha regresado en varias ocasiones, el herrerillo común, grajillas. Además, por sus constancia, el carbonero común, el colirrojo tizón, el mosquitero común y la curruca capirotada me han amenizado algunos momentos con su presencia.

Carbonero común.
Colirrojo real.
Mosquitero común.

Aunque sin salir de casa ya haya tenido una buena representación de la avifauna más característica de esta época, siempre apetece salir un rato a alguno de los caminos que recorren la ZEPA nº 139. La climatología ha sido un tanto rara en octubre, con una semana de muchas lluvias las cuales vaticinaban un otoño frío y lluvioso. Esta semana ha sido seguida de varias semanas con días soleados y temperaturas veraniegas. Y aunque hayamos estado de verano, la naturaleza sigue su curso y las aves no se dejan engañar.


Manzano asilvestrado.

Aguiluchos pálidos, gavilanes y especialmente milanos reales se dejan ver por el entorno más fácilmente, alguna avefría solitaria sobrevuela los campos de cultivo, las lavanderas blancas siguen los tractores que van a a arar los campos para aprovecharse de los insectos que se ven obligados a salir de tierra, los alcaudones reales vigilan desde lo algo de alguna encina o poste, y los bisbitas pratenses y aláudidos son cada vez más numerosos.

Milano real adulto.
Lavandera blanca.
Bisbita pratense.

El más común de los aláudidos es la cogujada común, durante todo el año. Pero en otoño son todavía más visibles ya que forman pequeños grupos (imagino que familiares). A lo largo de esta estación y durante el invierno se irán sumando las alondras comunes, y de cuando en cuando se dejarán ver las calandrias.

Cogujada común.

De esta familia de paseriformes me he conseguido quitar una espinita que tenía clavada desde hace tiempo: dar con mi primera totovía en el entorno protegido. A esta especie la he ido a buscar en alguna ocasión a ambientes que consideraba buenos para ella. Volví a uno de esos lugares, en el cual, mientras observaba a una hembra de corzo con su cría, escuchaba el canto desconocido de un pajarillo. Se posó en un cable y al verlo y fotografiarlo vi que era mi esperada totovía. Eran varios ejemplares que iban y venían entre retamas, matorral y cables.

Totovía.

Para el final dejo un breve momento de disfrute. Las protagonistas fueron dos águilas, de las grandotas, una juvenil de águila real y un águila imperial ibérica adulta. Estaban volando ambas juntas en círculos, hasta que hubo un momento que el águila imperial se empezó a mostrar molesta con la presencia de la otra contrincante, empezando a vociferar. Finalmente, con increíble agilidad para su tamaño, se terminaría lanzando en un par de ocasiones contra el águila real. Esta última, también con mucha habilidad conseguía darse la vuelta en el aire para presentarle sus temibles garras a su adversario. El águila real, ante el acoso que sufría huiría mejor el lugar, para buscar otro en el que volar con más tranquilidad.

Águila real juvenil (arriba) y águila imperial ibérica (abajo)



 En fin, despido un buen mes de octubre. Espero que este mes de octubre sea más variado todavía, y especialmente que consiga material para mostraros aquí con mayor asiduidad. Espero que en breve tenga la entrada relativa a la segunda etapa de la Cañada Real Galiana.


 



miércoles, 1 de octubre de 2014

Avistamientos desde la ventana y salidas comperas: migración post-nupcial.

En estas últimas semanas mis salidas al campo se han caracterizada especialmente por la búsqueda y el consiguiente avistamiento de especies que únicamente se observan por aquí durante los pasos migratorios, o cuyo número de ejemplares aumenta considerablemente. Asimismo, un buen indicador que tengo de cómo se va desarrollando el paso migratorio post-nupcial es echar un vistazo desde cualquiera de las ventanas de mi casa para ver las posibles especies que hay.
De hecho, fue hace dos años cuando empecé a realizar listas de las especies vistas desde casa, y todo porque estaba muy animado con las especies vistas durante el paso migratorio en el mes de septiembre. Entonces me apuntaba un total de 29 especies incluyendo a algunas tan llamativas como el colirrojo real, el águila imperial ibérica, el buitre negro y, especialmente, la cigüeña negra. Desde entonces ya van 75 especies avistadas y una más escuchada, con algunas que pasan por aquí prácticamente a diario como el buitre negro, otras que se consiguen ver mensualmente como el águila real, otras habituales en diferentes épocas del año como el verdecillo en verano y  la lavandera blanca en invierno, otras raras como el alcaraván, e incluso muchas que sólo he tenido la oportunidad de apuntarme en una única ocasión como son el ánsar común, el torcecuello euroasiático, el abejero europeo, el búho real, la lechuza común, la curruca cabecinegra o la golondrina dáurica.

Retomando el tema principal de esta entrada, abarcaré el periodo comprendido entre el 15 de agosto al 30 de septiembre, mezclando un poco tanto los avistamientos desde casa como mis salidas al campo, ya que en esta ocasión han estado muy relacionadas.
Así, desde casa veía cómo los abejarucos europeos iban siendo más frecuentes durante esas dos últimas semanas de agosto, hasta ver el último bando de 19 individuos el 6 de septiembre. Hasta el año que viene, se les esperará con impaciencia.

Abejarucos europeos.

Además, un tempranero mosquitero musical se detenía en los tarajes del parque para reponer fuerzas y así poder continuar su viaje.

Mosquitero musical.

Así, pese a fechas tan tempranas decidí hacer una excursión llena de almendros silvestres o asilvestrados, para coger alguna almendra y por si veía algún pájaro en paso migratorio.
Pero lo dicho, las fechas todavía no eran las buenas para verlos y encima, todas las almendros eran de esa variedad que da la almendra amarga. Sin embargo, no todo fue malo y poder ver avutardas, un pequeño grupo de gangas ortegas, un posible mochuelo, y especialmente mi primera lavandera boyera dentro de la ZEPA nº 139 hizo que mereciera esa salida.
En esa misma salida también vi un gran número de abubillas, especie que sin llegar a ser rara tampoco es nada habitual. Desconozco si sería una o varias familias que hayan criado por allí o ejemplares que se empezaran a mover hacia el sur. Sea como sea, estaban por allí y encima a los pocos días veía otro ejemplar de abubilla desde mi propia ventana, siendo esta la última novedad que me apunto, siendo la especie número 75 vista desde casa.

El final de agosto llegaba, y desde mi vivienda conseguía observar a las últimas águilas calzadas, una hembra de aguilucho cenizo, al carbonero común (que se ha convertido en habitual durante septiembre), más mosquitero musicales y el primer papamoscas cerrojillo.

Papamoscas cerrojillo.

Y con esta especie de paseriforme en migración decido hacer otra salida a una zona diferente con aulagas, retamas y encinas, especialmente por las posibles currucas que hubiera. Pero ni una curruca en ese día pese a que por allí ya haya visto diferentes especies del género, eso sí, me pude comer algunas almendras dulces. En cuanto a aves, desde el principio se veían papamoscas cerrojillos y mosquiteros musicales.

Papamoscas cerrojillo.

Lo más interesante no tardaría en llegar, desde el cielo. La primera especie sería un ejemplar de águila real a no mucha altura. La situación fue mejorando con la llegada de gran número de buitres leonados con algún que otro buitre negro que se pusieron a ciclear a gran altura.
Junto a ellos vi dos rapaces de menor tamaño y bastante pálidas que me hicieron pensar en alimoche al principio, luego en culebrera europeo. Al final ni una ni la otra, era una pareja de abejeros europeo ni más ni menos.

Águila real.
Buitres leonados y abejeros europeos.
Buitre leonado y abejero europeo.

Estaba en estas cuando llegó la última gran rapaz que se puede ver por la zona, una juvenil de águila imperial ibérica que también se puso a ciclear junto a los buitres. En fin, fue un gran momento al ver a las cuatro grandes rapaces volando prácticamente juntas, momento aderezado con un poco de abejero europeo, de milano real y de gran cantidad de abejarucos.

Juvenil de águila imperial ibérica.
Juvenil de águila imperial, buitres negro y leonado.

Con esto llegamos a septiembre, ya sí que sí, paso migratorio post-nupcial de la mayoría de las especies. En este mes también dejamos de ver a las especies estivales como los abejarucos, águilas calzadas o culebreras europeas, para ver a las primeras invernates como lavanderas blancas o estorninos pintos.
En este mes de septiembre, desde casa, han sobresalido algunas especies como el azor (a esta la llego a ver una vez al año y gracias), el mochuelo europeo al cual conseguí ver en vuelo por la noche debido a que escuché su peculiar llamada de alerta, los cuervos vuelven a ser más abundantes tras unos meses desaparecidos, historia que comparte con el colirrojo tizón, y el pito real se escucha más que se ve pero en una ocasión lo conseguí pillar.

Cuervo.
Colirrojo tizón.
Pito real.

Pero sin duda, el momento cumbre fue cuando vi llegar un bando de 27 ejemplares de aves grande volando a poca altura, nada común por aquí. Mis rápidos pensamientos en el momento fueron: "avutardas, pero no suelen volar así", "grullas, pero es muy temprano todavía", "hace dos años justamente vi un bando con muchas cigüeñas negras, seguro que son ellas". Ni lo uno, ni lo otro ni lo siguiente, sólo tuve que esperar un momento para que todo se viniera abajo ya que vi que eran cigüeñas blancas. Bueno, hay que ser juntos con ellas y realmente fue un gran momento.

Cigüeñas blancas.

Momento que sería superado tan sólo cinco días después, el 24 de septiembre. Me encontraba observan a unos cuantos buitres negros y leonados que estaban sobrevolando el pueblo, cuando vi cinco puntos negros a lo lejos. Rápidamente pillé la cámara e hice las fotografías que pude y como pude. En esta ocasión, y pese a la lejanía, si pude ver que eran cinco cigüeñas negras.

Cigüeñas negras.

Y para terminar con lo visto desde casa, mencionar que los mosquiteros musicales y papamoscas cerrojillos fueron frecuente, y en una ocasión estuvieron acompañados por los papamoscas grises.

Mosquitero musical.
Papamoscas cerrojillo.

Pese a las aves en migración observadas desde casa, notaba que me faltaban unas cuentas. Así, hice un par de salidas para contrarrestarlo.
En la primera empecé un poco flojo, con algunos carboneros comunes, herrerillos comunes, agateador común y pito real. 

Herrerillo común.

Según pasaba la tarde la situación iba mejorando, con gran cantidad de tarabillas norteñas en la pose habitual de estas especies o posadas sobre cardos secos. Posteriormente un par de zorzales comunes me sorprendían desde el suelo, y escuchaba el matraqueo de una familia de currucas cabecinegras.

Tarabilla norteña.
Tarabilla norteña.

Por allí mismo andaban el papamoscas cerrojillo, lo cuales se perseguían entre sí, un tranquilo colirrojo real, papamoscas grises, en un terreno adyacente una familia de perdices rojas y algún que otro verderón común.

Colirrojo real.

Me quedaba una última especie, para lo cual me dirigí a unas zarzamoras donde hacía un par de años la vi. Se trata de la curruca zarcera, especie de la que vi tres ejemplares, inquietos todos ellos buscando algo que llevarse al estómago. Además, al volver a casa, en una zona diferente, veía a otro pajarillo que en ese momento me pareció una curruca mosquitera, aunque realmente estoy con dudas.

Curruca zarcera.

En la segunda salida fue a buscar al a última de las especies habituales, la collaba gris, la cual era fácil de ver en los terrenos labrados. Además, estaba acompañada por las tarabillas norteñas y los papamoscas cerrojillos. Aproveché esa misma salida para ver la situación actual de una de mis zonas habituales de paseo durante el invierno, la cual todavía está un poco sosa: tan solo unas pocas avutardas, algún cernícalo vulgar y aguilucho lagunero occidental (una hembra) y una corza a lo lejos.

Cernícalo vulgar.

Finalizo la entrada una una que nunca puede faltar, subida como casi siempre en la chimenea, la tórtola turca.

Tórtola turca.