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martes, 19 de marzo de 2013

Entre buitres.

Hace aproximadamente un mes tuve una de mis majores experiencias en la ZEPA nº 139. Me preparé una ruta lineal de varios kilómetros que pasaba por los municipios de Algete, Cobeña, Daganzo de Arriba y Alalpardo. Mi intención era buscar nuevos territorios de avutardas, aunque en realidad no vi ninguna por allí.
Además, tras los muchos kilómetros recorridos las observaciones no fueron ni numerosas ni realmente buenas: una hembra de aguilucho pálido, un macho de gavilán, varios milanos reales, muchas avefrías y gaviotas sombrías, además de un par de cuervos y mis primeros escribanos montesinos en la ZEPA fueron lo más reseñable hasta el momento.

Como no quería volverme a casa con tan pocos avistamientos decicí subir a lo alto de un cordal, ya que con unos buenos prismáticos se puede observar lo que se mueve por los campos de cereales.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando a uno de los lados del camino me fijé en un par de cabezas. Se trataba de dos buitres leonados, y lo mejor de todo es que un poco más alante había otra más oscura, era la del buitre negro.




Estan demasiado cerca, así que tenía que avanzar por el camino con gran cuidado para no espantarlos (incluso medio agachado para que no me vieran, aunque seguramente sí me escucharan). Aunque ya sabían que estaban allí, siempre atentos ante mis pasos, conseguí alejarme un poco de ellos.
Un grupo de encinas y retamas al lado del campo de cultivo donde se encontraban me permitiría esconderme durante unos minutos.



Sin embargo, lejos de asustarse continuaron por allí. Y lo mejor de todo es que seguían llegando más ejemplares de las dos especies. Y eso está claro, atráe a otras rapaces como los milanos reales o los ratoneros, e incluso algún cuervo, pero en este caso no había carroña que comer.



Y repentinamente escucho un movimiento a escasos metros de mí, entre la maleza. Son otros tres leonados posados. Miro un poco mejor por todo el campo y me doy cuenta de que en la pendiente hay muchos más buitres


Buitres leonados por un lado, buitres negros a poca distancia, más ejemplares llegando a la zona para posarse, otros andando de un lugar a otro, pero siempre tranquilos.





Me quedo un par de minutos más, aprovechando esta oportunidad única, para conseguir fotografías de la mejor calidad posible.






Tras ello me marcho del lugar, no quiero ser un problema para ellos. Por suerte, tal como estaban se quedaron en este cerro, e incluso iban llegando más.

 



En fin, cuando los perdí de vista había unos 17 buitres leonados y 5 buitres negros, aunque había bastantes más sobrevolando la zona, seguramente también para posarse por allí.