sábado, 16 de mayo de 2015

Orquídeas ibéricas por la ZEPA nº139.

Me gusta contemplar la naturaleza por dos motivos fundamentales, aunque seguramente exista alguno más que no he conseguido identificar hasta el momento. El primero es sencilla y llanamente porque me gusta, es mi afición, la cual comparto con muchas más personas conocidas como naturalistas. Nos gusta salir al campo a observar, identificar y a intentar entender y aprender, aunque esto último sin olvidarnos de los libros y otras lecturas.
El segundo motivo también es muy sencillo y válido para cualquier persona, sea naturalista o no. Salir del pueblo (porque por suerte vivo en un pueblo y no en una pequeña, mediana o gran ciudad) me lleva a un estado de sosiego que solo consigo de pocas formas más. Y tal vez esta sea la más efectiva. Por ello, no puedo dejar de recomendar salir al campo aunque sea unos minutos y en la cercanía del pueblo. Al menos, esta actividad tiene para mí un efecto inmediato que me permite despejar la mente de la intensa labor desarrollada a lo largo del día, de forma que recargo pilas y así puedo concentrarme mejor en mi labor. Además, estoy casi seguro que el poder de estos cortos paseos es muy superior al hecho de descansar delante de una pantalla ya sea de ordenador o de televisión, y además, invita a moverse. Por ello, salid al campo porque lo agradeceréis y seguramente vuestros conocidos también (por eso de estar más relajados).

Colonia de Anacamptis papilionacea.

Normalmente, estos paseos los realizo por los amplios llanos cerealistas, observando y contando su fauna asociada, y otra que no lo es tanto como es el caso de las rapaces. Es curioso, pero al llegar abril y durante el mes de mayo he observando en mi mismo que he dejado de lado estos llanos y he preferido ir a otros lugares dentro de la ZEPA nº 139, como bosques de ribera o zonas de matorral. Tal vez el ir a estos lugares lo haga de forma inconsciente, ya que mi Pepito Grillo me dicta que es mejor no estar en determinadas zonas donde podría causar molestias a determinadas aves bastante sensibles durante esta etapa de su vida.
La extensión de los bosques de ribera y de las zonas de matorral, junto a otros hábitats, es mínimo en comparación a las zonas de cultivos cerealistas. Sin embargo, tienen un gran interés al contar con especies de fauna y flora que de otra forma no tendríamos, e incluso me atrevería a decir que son refugios para los insectos que luego pasarán a formar parte de la dieta de muchas aves, incluidas las esteparias. 

Cantuesos en flor.

El caso es que gran parte de abril la he pasado mirando al suelo en lugar de al cielo o al horizonte. Lo he pasado buscando flores, especialmente orquídeas silvestres. No tenía muchas esperanzas, por no decir ninguna, debido a que en los mapas de distribución de algunas páginas de Internet y a que no hay mucha información sobre ellas en la Comunidad de Madrid. También, y no menos importante, por mi inexperiencia para dar con ellas, ya que anteriormente por aquí sólo había conseguido dar con Anacamptis papilionacea.

Anacamptis papilionacea.

Este año, y seguramente ante la atónita mirada de muchos recolectores de espárragos que había por la zona, mientras deambulaba sin destino concreto y mirando al suelo como si de un ser de fantasía se tratara, di con la primera con ellas. Allí estaba, blanca, pequeña, y especialmente, solitaria. Volví días sucesivos, pero se seguía encontrando sola, sin ninguna otra orquídea que la acompañara. Se trata de Neotinea conica, cuyo nombre específico (conica) lo recibe gracias a la forma de su inflorescencia.

Neotinea conica.

Tras unos días de lluvia volví a esos pastos, donde tuve la oportunidad de dar con varios pies más de esta orquídea, distribuidos de forma dispersa, aunque en algunos lugares formaban pequeñas concentraciones de 8 a 10 ejemplares de variados tamaños y con flores de rosadas a blancuzcas.

Neotinea conica.
Neotinea conica (vista axial).

Venía de verlas cuando al intentar localizar a un pajarillo cuyo canto me resultaba desconocido di con otra especie en esa misma parcela. En esta ocasión era una de esas orquídeas abeja que tanto me llaman la atención por la peculiar forma de sus labelos. La forma del labelo no es así por casualidad (en la naturaleza hay pocas casualidades), ya que las flores buscan llamar la atención de algún macho de himenóptero de forma visual, olfativa e incluso táctil con una especie de pelitos que presenta. El macho, pensando que se trata de una hembra, acude presto  para intentar reproducirse, aunque en realidad ocurre lo que se conoce como pseudogestación. En este proceso el macho ha sido engañado por la flor y sale de allí impregnado de polen que con suerte llevará hasta otra orquídea del género.
Esta es una cosa, desde mi ignorancia de mero observador, que me intriga sobremanera. Cómo llegarían estas orquídeas a adquirir esa forma del labelo para que los pobres insectos se sientan tan específicamente atraídos hacia ellas. Se que por selección genética...lo que me gustaría saber es cómo se ha producido ese proceso selectivo desde su origen.

Ophrys tenthredinifera.

El ejemplar encontrado, el único, es de la especie Ophys tenthredinifera. Además, en un estado bastante malo desde el día que la vi. Posteriormente he ido a buscar más ejemplares de esta especie por las inmediaciones, pero no he tenido la suerte. También más especies del género Ophrys, pero tampoco a habido suerte.
En lo que sí parece que he tenido suerte es que esta especie parece rara por esta zona de la Península Ibérica. Todavía no entiendo mucho de orquídeas y me cuesta conocer la distribución de las mismas. Eso sí, al juzgar por la reacción de una persona que sí las conoce bien no debe de ser algo usual, y además, en los mapas de distribución en la mitad norte de la Península Ibérica no es tan frecuente. Dentro de un año tendré que volver a ver si sigue y si hay más.

Ophrys tenthredinifera.

En el pasto donde he visto tanto N. conica como O. tenthedinifera se encuentra otra especie de orquídea, Anacamptis papilionacea. No es el mejor lugar para localizarla, ya que sólo hay unos cuantos pies bastante dispersos.

A. papilionacea.

Esta planta, conocida comúnmente como hierba de muchacho u orquídea mariposa, es una de las más fáciles de ver debido a su distribución y número dentro del espacio protegido. Se llegan a ver desde unos pocos ejemplares hasta colonias de varios cientos de ellos (por no decir miles), dando un moteado fucsia al tapiz verde de la hierba.

A. papilionacea floreciendo.



Además, comparte terrenos con otras plantas que ahora están más o menos bonitas, como es el caso de los cantuesos, las aulagas, el tomillo y otras muchas plantas, con flores de colores tan diferentes como el violeta, el amarillo o el blanco.





Aunque esta misma flor presenta diferentes tonalidades de rosa, llegando en algunos casos hasta el blanco, en lo que se conoce como hipocromatismo en el argot botánico. No es algo único de A. papilionacea, ni siquiera de las orquídeas, aunque puede que sí sea la familia en la que más nos fijemos para buscar este raro carácter. Hace un año ya detectaba una de color rosa clarito, pero este año al fin daba con una completamente blanca.

A. papilionacea hipocromática.
Gradación de tonalidades.

Os dejo con unas fotografías más de esta especie, mucho más abundante de lo que pensaba en un primer momento, pero también con un mensaje que considero necesario. De la colonia que vi el año pasado, la segunda vez que estuve por allí muchos pies estaban cortados, posiblemente por la acción de un rebaño de ganado ovino. Sin embargo, debido a su belleza no me extrañaría que también aparezcan cortadas, pero por la acción de unas tijeras. Son muy bonitas, lo reconozco, pero mejor dejarlas en su lugar para el disfrute de todos los paseantes antes que llevárselas a casa, donde marchitarán en pocos días.





En algunos lugares, junto a A. papilionacea he podido encontrar otra especie o especies del mismo género. Se trata de A. morio, cuya clasificación taxonómica está en constante revisión. He conseguido localizar a tres subespecies. La primera fue A. morio subsp. champagneuxii (que al igual que las siguientes subespecies, algunos botánicos lo elevan a nivel de especie como A. champagneuxii).

A. morio subsp. champagneuxii.

También vi junto a ellas A. morio subsp. picta. Fue aquí donde mis problemas para la correcta identificación de las subespecies de A. morio empezaron. Gracias a la amabilidad de Ángel Mar (cuyo blog podéis visitar pinchando en http://elorquideario.blogspot.com.es/) la correcta identificación fue mucho más fácil, te doy muchas gracias por ello. 


A. morio subsp. picta.

La complicado no es diferenciar entre A. morio subsp champagneuxii y A. morio subsp picta, ya que aunque la forma de la inflorescencia y de las flores es bastante similar, con el labelo bastante estrechado debido a los lóbulos laterales plegados hacia abajo, la primera presenta la parte central prácticamente blanca y sin manchas, mientras que en la segunda aparecen máculas más o menos extensas.
El problema llega con la tercera en discordia, A. morio subsp. morio, que guarda mayor parecido con A. morio subsp. picta, especialmente para un inexperto como pueda ser mismamente yo. Mirándolas detenidamente, veo que la inflorescencia de A. morio subsp. morio es bastante más densa que la de A. morio subsp. picta, y que las flores también tienen ligeras diferencias, especialmente en los lóbulos laterales del labelo, los cuales están más extendidos hacia fuera.


Flores de A. morio subsp. morio.
A. morio subsp. morio (¿?)

En cualquier caso, os dejo una imagen donde podréis comparar las tres subespecies de A. morio presentes en la ZEPA nº139.

Subespecies de A. morio.

Entre los nombres vernáculos utilizados para nombrar a A. morio en cualquiera de sus subespecies se encuentra satirión, o compañón. Este último nombre, si os animáis a buscarlo en el diccionario de la RAE, es un nombre poco usado para testículo. Y eso que parece que se van dejando de utilizar otros nombres más políticamente incorrectos, como es compañón de perro, testículos de perro o cojón de perro. Poco a poco, con más pena que alegría, nos vamos quedado sin pollas de agua (gallineta), sin pitos negros (picamaderos negros), e imagino que dentro de poco le tocará al chochín, por nombrar algunos nombres de especies de aves, que es lo que más controlo yo.
La subespecie más frecuente ha sido A. morio subsp champagneuxii, seguida por A. morio subsp. picta y por último A. morio subsp morio, llegando a las varias decenas o pocas centenas.

Grupo de A. morio subsp. champagneuxii.
Grupo de A. morio subsp. champgneuxii junto a A. papilionacea.

Como vemos en la anterior fotografía, tanto A. morio como A. papilionacea comparten terrenos, lo cual lleva a otro proceso curioso de las orquídeas, la hibridación. Para entenderlo rápida y fácilmente, el polen de una especie llega hasta el ovario de otra especie diferente del mismo o de diferente género, produciéndose semillas que darán lugar a un ejemplar híbrido. Y el híbrido de A. morio x A. papilionacea se conoce como Anacamptis x gennarii.

A. papilionacea (arriba), A. morio (centro y derecha) y A. x gennarii (abajo izquierda).

Si ya hay variabilidad en cuanto a formas y colores dentro de una misma especie como ya hemos ido viendo, imaginémosno si a estas mismas especies las cruzamos. O mejor que ello, mejor veámoslo con unas pocas imágenes de Anacamptis x gennarii.







Como curiosidad, y tal vez alguien me lo pueda explicar, vi híbridos de A. morio x A. papilionacea en dos parcelas separadas en algo más de 10 kilómetros en línea recta. En la primera de ellas el número de A. papilionacea era muy superior al de A. morio, y además el número de híbridos era también muy elevado, incluso me atrevería a decir que superior al de A. morio (lo reconozco, tampoco me detuve a contarlas).
Sin embargo, en la segunda el número de A. papilionacea era, con diferencia, bastante más bajo que el de A. morio. Además, el número de híbridos también era bajo, aunque alguno se dejaba ver.
Esto me lleva a la pregunta de si el número de parenterales y la proporción entre los mismos llevará a una mayor o menor producción de híbridos, o simplemente se ha producido esta diferencia debido al paso del tiempo.

Grupo de Anacamptis x gennarii.

Anacamptis x gennarii junto a sus parenterales.

Así, llegamos al fin a la última especie observada. Se trata de Serapias lingua, la cual llevaba tiempo deseando conocer. Fue la que más me ha costado ver, básicamente por su coloración que se llega a confundir con las briznas secas de alrededor. Así que andando con mucho cuidado para no pisarlas y no metiéndome en lugares donde no debía, las estuve observando. 

Grupo de S. lingua junto a A. morio.

Lo que más llama la atención de las serapias es la forma de sus flores, con su casco y labelo formando una especie de tubo que es utilizado por los insectos para resguardarse del frío. Aunque parece que justamente en Serapias lingua no es así, por lo que me quedo con las ganas de contar el proceso de polinización del género.

Tubo característico del género Serapias.

La especie S. lingua para atraer a los insectos polinizadores utiliza una especie de callosidades muy llamativas por su color y brillo. Además, el color de su lengua es también variable, desde el mismo que presenta el resto de la flor (rosa clarito) hasta colores asalmonados o rojos intensos.

Serapias lingua.
Serapias lingua.
Diferente coloración de la "lengua" de S. lingua.

De esta forma, esta temporada de orquídeas he aumentado la lista de las especies y subespecies que se pueden encontrar por la ZEPA nº139, lista que ojalá aumente en los siguientes años. E igual que la petición que hice en la entrada anterior, agradeceré mucho si alguien me envía citas de orquídeas dentro de este espacio protegido, sea de las mismas o diferentes especies.



Para finalizar, mis más sinceros agradecimientos a aquellas personas que me han ayudado en la identificación de las especies, especialmente a Ángel Mar cuyo blog he puesto anteriormente y que deberíais conocer.
La información la he obtenido especialmente de su blog, pero también de las páginas web http://www.orquideasibericas.info/ y http://www.floraiberica.es/index.php, además del libro "Paisaje vegetal del noroeste ibérica: el litoral y orquídeas silvestres del territorio" que aunque no sea de la Comunidad de Madrid es válido para la identificación y otros aspectos relativos a nuestras orquídeas.

P,D: he utilizado la clasificación de la página web "Orquídeas ibéricas" para que todo el que desee pueda acceder a la misma y buscar información sobre las especies aquí vistas. En todo caso, la clasificación de las orquídeas es complicada y cambiante cada poco tiempo, y además no soy ningún experto para utilizar una u otra.




sábado, 4 de abril de 2015

Movimientos migratorios por la ZEPA nº139.

Uno de los mayores motivos de admiración que tenemos hacia la naturaleza son los movimientos migratorios de los seres vivos, especialmente en lo referente a los grandes mamíferos y a las aves, aunque no podemos olvidarnos de determinados casos en insectos, peces o reptiles.
Históricamente, intentando dar explicación a la desaparición y aparición de estas especies de aves migratorias en determinadas épocas del año se propusieron diferentes teorías, como por ejemplo que hibernaban como si de osos pardos se trataran. Una vez descubiertos los procesos migratorios el campo de investigación se amplió considerablemente: había que descubrir hacía dónde se dirigían tras pasar un periodo en nuestras zonas y qué lugares atravesaban para ello, así como saber la causa mueve a estos animales a iniciar un periplo de miles de kilómetros, eso sin olvidarnos el intento de comprender la fisiología de la migración y conocer el factor primario que desencadena todo ello. Son estudios que continúan y continuarán durante muchos años más.

Pero el motivo de esta entrada no es hablar sobre la migración en general, si no de la percepción que tenemos en la ZEPA nº139 Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares. En este espacio protegido se observan especies como avutarda común, sisón común, aguilucho lagunero occidental, ganga ortega, y especies migratorias como cernícalo primilla, aguilucho cenizo y aguilucho pálido. 
En cambio, no voy a hablar de éstas, si no de las que tendremos mayores posibilidades de observar durante los pasos migratorios (según mi experiencia personal), ya sea antes de la época reproductiva (paso pre-nupcial) o después (paso post-nupcial), y que durante otras épocas sea difícil, por no decir imposible, encontrar.

Vamos a comentar con una especie otrora nidificante en gran parte de Europa, incluyendo España, hasta posiblemente mediados del siglo XX. Se trata de la grulla común (Grus grus) cuya zona de reproducción más importante en la actualidad se extiende en una franja desde Escandinavia hasta el este de Siberia. En España se trata de un ave invernante, regular en cinco comunidades autónomas (Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía). Sin embargo, en otras como es el caso de la Comunidad de Madrid no invernan, pero sí esperamos año a año verlas durante su paso migratorio, bien sea en vuelo o descansando en algún embalse.
En el espacio que nos ocupa, generalmente las vemos surcando nuestros cielos en dirección suroeste durante el paso postnupcial o en la dirección contraria en el paso prenupcial, aunque con un poco de suerte algún grupo puede llegar a aterrizar en los llanos.
En el paso postnupcial las comenzamos a observar hacia la última semana de octubre, siendo más intenso durante noviembre, aunque se puede llegar a extender hasta diciembre e incluso ver a algún grupo a principios de enero. En estas fechas generalmente nos encontraremos unas pocas decenas de ejemplares con su característica formación en V mientras escuchamos sus trompeteos. Eso si no rompen la formación para aprovechar una corriente térmica para ascender. No debería resultar complicado encontrarlas en diferentes puntos de la ZEPA, aunque yo prefiero irme al entorno del río Torote, ya que es donde siempre he tenido más posibilidades de verlas.

Al contrario de lo que ocurre en el paso postnupcial, en el prenupcial parece que se extiende menos en el tiempo pero a su vez es mucho más espectacular cuando se da con alguno de estos grupos. Así, este es uno de los momentos más esperados del año, cuando cientos de ejemplares se encuentran volando juntos, en aparente desorden. Como datos de interés, el 22 de febrero de 2014 llegué a contabilizar 1985 ejemplares, mientras que un año antes fueron 1035 y eso que no pude recontar muchas más de las que vi en el campo.

Así, observarlas volando no es complicado, pero verlas posadas por este entorno sí que lo parece. Pues bien, según el Anuario Ornitológico de la Comunidad de Madrid (AOM, publicado por SEO-Monticola para los años 1996 a 2008) tenemos una cita de 52 ejemplares el día 11 de noviembre de 2000, alimentándose en un campo de cereal en Meco, además de 2 individuos posados cerca de una charca temporal el día 2 de marzo de 2003 también en Meco. Hay otras citas que no están tan claras, ya que en este anuario para la grulla común se consideran todas las citas para aves posadas, fechas extremas y de invernada para aves en vuelo migratorio.
Con datos propios, puedo indicar que en una ocasión observé un grupo familiar (2 adultos y 1 juvenil) descansando una mañana en un campo de cereal. En otra ocasión, cuando las lluvias arreciaban y la luz se ponía, un grupo de 45 ejemplares bajaba rápidamente al suelo, proceso que me ocultó una loma por lo que no puedo decir que tal hecho ocurriera con seguridad. Sea como sea, no parece fácil dar con grullas posadas por la zona, aunque no descartaría que haya más observaciones de las mismas, y otras de las que ni siquiera tengamos constancia.

Grullas comunes en paso prenupcial (22-02-2013)

Por asociación, aunque no pertenezcan al mismo Orden, continúo con la cigüeña negra (Ciconia nigra). En España sí contamos con efectivos reproductores de esta especie, aunque sean unos poquitos. Éstos se sitúan en el cuadrante suroccidental (suroeste de Castilla y León, suroeste de Madrid, Extremadura y Sierra Morena). Tras reproducirse, inician su viaje migratoria hacia África Subsahariana, aunque unos pocos ejemplares del contingente europeo y español no cruzan el Estrecho de Gibraltar y se quedan en zonas como las Marismas del Guadalquivir, ciertos lugares de Extremadura y Andalucía o en el Valle del Tiétar (Toledo).
Por ello, en la ZEPA nº139 tenemos una situación similar al de la grulla común, ya que a la cigüeña negra la veremos especialmente durante el paso migratorio.  El criterio seguido en el AOM para esta especie son cifras importantes, fechas extremas e invernales, citas de interés. En el mismo, para la zona tenemos 17 ejemplares el día 17 de marzo de 2007 en Fresno de Torote, 1 ejemplar que sale volando desde su posición en Daganzo de Arriba el 4 de abril de 2005, y 2 ejemplares posados el 15 de septiembre de 2002 en Talamanca de Jarama. Así, existen citas, aunque sean pocas, de ejemplares durante el paso pre y postnupcial. Personalmente, cuento con 2 citas de ejemplares en vuelo, en un caso 49 cigüeñas negras el día 20 de septiembre de 2012 y 5 el día 25 de septiembre de 2014.
De esta forma, poco puedo comentar sobre esta especie en la ZEPA nº139, aunque con un poco de suerte en las fechas idóneas (segunda mitad de septiembre, o finales de marzo y principios de abril), es posible dar con ella.

Al mismo orden de las Ciconiiformes pertenece la espátula común (Platalea leucorodia), especie migratoria que también se reproduce en la Península Ibérica. En nuestro país sus zonas de reproducción se encuentran en humedales andaluces (Marismas de Odiel y Doñana) y extremeños. En Madrid, hasta el momento no tenemos oportunidad de ver pollos de esta especie, aunque sí se la considera migratoria con paso escaso, algo más intenso en el paso pre-nupcial (el cual se extiende desde mediados de febrero hasta finales de junio). Durante los mismos hace descansos en los embalses situados al pie de sierra, en las lagunas del sureste madrileño y en diferentes ríos como el Jarama. Por suerte, he tenido la oportunidad de ver a un adulto con plumaje nupcial, primero el día 4 de junio de 2015 y posteriormente el día 11 del mismo mes, en las conocidas como lagunas de la Dehesa de Cobeña. Una especie que no me esperaba ver por aquí en ningún momento, y menos posada. Pero aquí estaba y ojalá podamos disfrutar de su presencia en más ocasiones.

Espátula común adulta con plumaje nupcial, en paso pre-nupcial

En cuanto a las rapaces diurnas vamos muy bien servidos en este espacio protegido: buitres, águilas, aguiluchos, milanos, ratoneros, cernícalos y halcones son habituales. Así, nos faltan especies que son más restringidas geográficamente.
Un caso especial es el del abejero europeo (Pernis apivorus), especie reproductora en la Península Ibérica, escogiendo bosques de diferentes sistemas montañosos como el cercano Sistema Central. A diferencia de especies que crían en la sierra y tienen como zona de campeo la ZEPA nº 139, durante los meses que el abejero europeo pasa en España me ha resultado imposible verlo, excepto en el paso migratorio postnupcial. Así, cuento con avistamientos de ejemplares aislados a finales de agosto y principios de septiembre, época en la que estas rapaces se dirigen hacia el sur para atravesar el estrecho de Gibraltar.

Abejero europeo.

Otra rapaz diurna de interés es el alimoche común (Neophron percnopterus), reproductora en diferentes partes de España y que se traslada al África Subsahariana durante el invierno, aunque en los últimos años se ha detectar la presencia de algunos individuos en nuestro país en esta época del año. En Madrid históricamente hubo unas pocas parejas reproductoras distribuidas en la sierra de Guadarrama y en los cortados yesíferos del río Jarama, pero no se constata la cría de esta especie desde el año 1988 por lo que se da por extinguida. En cambio, en el oeste de Guadalajara sí parece haber alguna pareja segura, una muy cercana al ámbito regional que nos ocupa.
Sea como sea, se considera que la mejor época para intentar localizar al alimoche es durante los pasos migratorios, sin descartar individuos no reproductores.
Volviendo al AOM, tenemos diferentes citas del alimoche común en la ZEPA nº139, como por ejemplo 2 ejemplares en Fresno de Torote el 8 de marzo de 2008, 1 adulto en Algete el 14 de marzo de 2004, 1 adulto en Camarma de Esteruelas el 28 de marzo de 1992, y 2 adulto en Talamanca de Jarama el 26 de febrero de 1998. Así, observamos que se concentran entre finales de febrero hasta finales de marzo, no teniendo ninguna en el paso post-nupcial. Además, me consta una cita que se sale un tanto de fechas, del 11 de mayo 2015, cuando Elena Baonza detectó un ejemplar subadulto en Valdepiélagos. Por último, cuento con sendas citas de juveniles a principios de julio (15 de julio de 2013 y 7 de julio de 2014), además de una cita de adulto en paso postnupcial el 21 de septiembre de 2013, y otro adulto el 28 de marzo de 2015.
Así que, tanto durante la dispersión juvenil como en los pasos migratorios recomiendo estar al tanto de cualquier silueta grande por si tenemos la suerte de observar a esta peculiar rapaz surcando nuestros cielos.

Pero sin lugar a dudas son los paseriformes los que nos sacan de nuestras casas, prismáticos en mano, durante determinados meses. No es exclusivo de las estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares, ya que también ocurre con mayor o menor intensidad en el resto de la Península Ibérica.
Este hecho es mucho más notorio durante el paso postnupcial, cuando coinciden en el tiempo y espacio un número elevado de ejemplares de mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), papamoscas gris (Muscicapa striata), tarabilla norteña (Sexicola rubetra), collalba gris (Oenanthe oenanthe) (se supone reproductora en la zona, pero hasta ahora no lo he podido comprobar), colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), curruca zarcera (Sylvia communis) y posiblemente curruca mosquitera (S. borin). Empezamos a tener las primeras noticias sobre ellos a finales de agosto y principios de septiembre, cuando vemos a los primeros mosquiteros musicales, papamoscas cerrojillos y especialmente currucas zarceras. A lo largo de las siguientes semanas el número de estas tres especies va en aumento e incluso hay días en los que se producen explosiones de las mismas, siendo posible encontrarlas prácticamente en cualquier lugar, excepto en el caso de la curruca zarcera, que como su propio nombre indica, es más fácil dar con ellas en zonas con zarzamoras.

Papamoscas cerrojillo en paso postnupcial.
Mosquitero musical en paso postnupcial.

A mediados de septiembre ya tenemos de forma casi constante a papamoscas gris, colirrojo real, collalba gris o tarabilla norteña, aunque dependiendo de la especie y hábitat las encontramos en menor o mayor número. Ya en octubre su número va descendiendo paulatinamente, aunque en el caso de la collalba gris se llegan a ver a finales de octubre.

Curruca zarcera en paso postnupcial.
Collalba gris en paso postnupcial (27-10-2013)

El paso prenupcial, al menos en esta zona, parece menos aparente, por lo que es necesario estar mucho más atento a todo pájaro que veamos. En todo caso no faltan especies como las collalbas grises y colirrojos reales, que llegan a finales de marzo o a principios de abril, como tampoco los papamoscas cerrojillos con su precioso plumaje, los papamoscas grises, los mosquitero musicales ni las tarabillas norteñas. A las 4 últimas especies las tenemos un poco más tarde, desde mediados de abril a principios de mayor. Así, vemos que tenemos un periodo de paso migratorio algo más corto, de apenas unas pocas semanas, y además con menor número de aves.

Tarabilla norteña en paso prenupcial.
Papamoscas gris en paso prenupcial.

No voy a decir que se les puede llegar a ver en cualquier sitio, pero casi. A la mayoría les gusta la zona de matorral, donde encuentran retamas, zarzamoras e incluso a la tarabilla norteña les gusta posarse sobre la flor seca de los cardos. Más específicamente, la curruca zarcera siente preferencia por las zarzamoras, mientras que el colirrojo real parece preferir aquellos lugares con zarzas y retamas. El resto de especie se observa en márgenes de camino con cierta vegetación, retamares, terrenos en barbecho, pequeñas arboledas o bosques de ribera.
Un caso especial es el de la collalba gris, la cual parece que tiene preferencia por los medios abiertos, bien sean pastos o bien cultivos.

Para terminan con los paseriformes me voy a detener con dos casos en principios, a los cuales los he visto de forma excepcional en el espacio protegido. Es el caso del pechiazul (Luscinia svecica) y del bisbita alpino (Anthus spinoletta). Ambas especies tienen un comportamiento similar, aunque con diferencias notables.
Así, el pechiazul tiene poblaciones reproductoras en el Sistema Central, Cordillera Cantábrica y Montes de León. Dentro del Sistema Central, que es la zona más cercana, eligen zonas con una altitud de unos 1.500 a 2.500 metros, con zonas de matorral (preferentemente piornales) con áreas de prados húmedos en la cercanía.

Pechiazul en paso prenupcial.

Por otro lado, el bisbita alpino tiene como áreas de reproducción el Sistema Central, la Cordillera Cantábrica y los Montes de Toledo, pero también los Pirineos y parte del Sistema Ibérico. En cambio, éste prefiere los pastizales alpino húmedos, con arroyos en la cercanía o turberas como zonas para reproducirse.

Bisbita alpino en paso prenupcial.

Tras la reproducción, ambas especies realizan movimientos, de mayor importancia en el pechiazul ya que es un migrador transahariano, aunque una pequeña parte de su población permanece en zonas húmedas del interior peninsular y en la costa mediterránea y atlántica (Huelva y Cádiz). El bisbita alpino prefiere hacer movimientos de corta distancia, desde las zonas de montaña hasta lugares húmedos en toda la península.
Así que no es extraño que a ambas especies las viera en lo más parecido que tenemos por aquí a un humedal. En realidad es un arroyo de pequeño tamaño, pero en el que se forman charcas aprovechadas por estos y otras muchas aves. Al pechiazul tuve la suerte de observarlo un 28 de marzo de 2014 y al bisbita alpino el 27 de febrero de 2015.

Como ya digo, por aquí no tenemos ningún humedal, ni siquiera una pequeña laguna endorreica como ocurre en otras partes similares de España, y por lo tanto, no disfrutamos del paso migratorio de anátidas, limícolas, ardeidas ni de otras especies asociadas a medios acuáticos.
Aunque hay algunas, unas pocas especies, que si me he podido encontrar por aquí, surcando nuestros cielos o descansando en algún arroyo. Este es el caso del ánsar común (Anser anser), cerceta carretona (Anas querquedula), del archibebe claro (Tringa nebularia), del andarríos grande (Tringa ochropus), del andarríos bastardo (Tringa glareola) y del chorlitejo chico (Charadrius dubius). 
De todas estas especies tengo pocos datos, por lo que no puedo establecer ningún patrón. Lo único que puedo indicar es que de una u otra forma pasan por aquí, ya que existen citas tanto en el AOM como propias. Así, por ejemplo del ánsar común he visto grupos grandes en las primeras semanas de febrero, y también existe una cita el 3 de febrero de 2002 en Valdetorres de Jarama, cuando observaron 42 ejemplares.
Otra cita que tengo de esta especie, y que me crea ciertas dudas, es el de 2 ejemplares en vuelo el día 16 de abril de 2015. Por lo tardío de las fechas pienso que es más probable que procedan de un escape a que sean dos animales silvestres en migración.
De la cerceta carretona tengo una única e inesperada cita, el día 5 de abril de 2015. Realmente no me esperaba encontrar a esta especie por la zona, pero 5 machos y 2 hembras decidieron parar en una pequeña charca para reponer fuerzas, junto a 2 andarríos grandes y 2 chorlitejos chicos.

3 machos de cerceta carretona, 1 hembra, y 1 andarríos grande.

El archibebe claro lo he visto en una única ocasión, el 2 de mayo de 2015. Cerca, aunque no dentro del espacio protegido, previamente ha sido vista en Valdetorres de Jarama (23 de abril de 2000 y 14 de agosto de 2001).
Al chorlitejo chico sí he tenido oportunidad de verle más, incluso en una ocasión 7 ejemplares que se encontraban junto a un andarríos grande. Sin embargo, es probable que no sólo lo veamos en migración, si no que también se reproduzca cerca de nuestros escasos cursos de agua. Hasta que no tenga la seguridad de su reproducción en el espacio protegido la seguiré considerando especie observable en paso migratorio.

Chorlitejo chico.

Del andarríos grande también tengo serias dudas, ya que según información oficial se podría tratar de un invernante, aunque con pocos individuos, y además en el atlas de aves reproductoras de España lo ponen como especie reproductora. En cualquier caso vi a un ejemplar durante gran parte de marzo, al final junto a otro. Además, también me encontré 2 individuos al anochecer de un día de agosto.

Andarríos grande.

También se ha dejado ver por aquí el andarríos bastardo, en una ocasión, el día 11 de junio de 2015. En la Comunidad de Madrid se la considera migrante escasa, y hasta ahora no tengo constancia de ninguna cita en la ZEPA nº 139, aunque cerca de aquí, en la laguna de Soto de Mozanaque (Algete) sí parece un migrante regular, existiendo unas pocas citas anuales.

Por último, por si fuera de interés, y con la esperanza de llegar a observarlos en algún momento por el entorno, os incluyo algunas especies que han sido citadas en el entorno, según el AOM:
  • Martinete común: en Talamanca de Jarama en agosto y en Daganzo de Arriba en septiembre. Además, me han indicado que vieron a otro ejemplar en Talamanca de Jarama.
  • Garza imperial: en Talamanca de Jarama en mayo, en Daganzo de Arriba en septiembre, 
  • Garcilla cangrejera: en Daganzo de Arriba en abril.
  • Polluela pintoja en Cobeña en marzo.
  • Águila pescadora: en Fresno de Torote en septiembre, en Daganzo de Arriba en marzo.
  • Fumarel común: en Talamanca de Jarama, en mayo.
  • Agachadiza común: en Daganzo de Arriba en marzo.
  • Correlimos común: en Talamanca de Jarama en abril.
  • Vuelvepiedras en Daganzo de Arriba en mayo.
  • Vencejo real: en Valdetorres de Jarama en mayo.
  • Carricerín común: en Daganzo de Arriba en abril de. 
  • Escribano hortelano: en Cobeña en septiembre y en Valdetorres de Jarama en marzo.


Desde luego, espero que estas no sean las únicas citas de especies en migración, de forma que espero tener viva esta entrada e ir actualizándola según vaya teniendo más datos. Y si alguien quiere colaborar incluyendo sus propias citas en la entrada, serán bienvenidas.


Modificaciones de la entrada original:
1. Inclusión de primera cita (personal) de cercetas carretonas: 5 machos y 2 hembras.
2. Inclusión de cita de dos ejemplares de ánsar común en vuelo: posible escape.
3. Inclusión de la cita de subadulto de alimoche, día 11 de mayo de 2015, por Elena Baonza. Ejemplar posado en un barbecho en el municipio de Valdepiélagos.
4. Inclusión de la primera cita (personal) de una espátula común con plumaje nupcial.
5. Inclusión de la primera cita (personal) de un andarríos bastardo.
6. Observación de numerosos ejemplares de curruca zarcera a finales de agosto (28/08/2015).