miércoles, 1 de mayo de 2013

Avistamientos desde la ventana: dos días de mucha suerte.

Al principio de este mes pensaba que no pondría una entrada de los avistamientos de aves desde casa. La causa, que únicamente podría gozar de tres días completos (o casi completos) en casa durante todo el mes de abril debido a motivos universitarios. Pero parece que las aves no querían dejar de salir en este blog y se confabularon para mostrarse durante el poco tiempo que pasé en casa.

Verderón común.

Como ya he comentado en alguna ocasión (o al menos eso creo), las rapaces pasan por aquí normalmente al medio día. Y como en otras ocasiones, durante esos dos días que menciono en el título de la entrada, no faltaron los buitres negro y leonado, los que posiblemente fueran mis últimos milanos reales de la temporada, los cada vez más comunes milanos negros, algún ratonero común, el cernícalo vulgar, el águila calzada, una hembra de aguilucho pálido (esta vez más cercana que aquel macho que observé por primera vez en marzo) y el aguilucho lagunero occiental. Tampoco me puedo olvidar del águila imperial ibérica, otra que parece que no quiere faltar ningún mes.

Buitre negro.

Milano real.
 
El hecho de no poder observar aves al medio día en el resto de jornadas hizo que cambiara mis hábitos de observación: ahora le dedicaba unos minutillos antes de salir de casa por las mañanas, y un rato por las tarde, aunque en ninguno de esos momentos tenía buena luz.

Pero sí buenos avistamientos, como quella juvenil de águila real que conseguí ver a principios del mes (otra que nunca falta, aunque sólo la vea una vez al mes). También durante las tardes, algún bando bastante numeroso de cuervos atravesaba el pueblo, aunque no sé ni de dónde venían y adónde iban en este periodo del año. Además, no me puedo olvidar de una solitaria avutarda que pasó al amanecer.

Águila real juvenil (más que testimonial).

Aunque durente este mes, el mayor protagonismo se lo llevaron los más pequellos, los pajarillos. Y es que los árboles del parque ya empiezan a estar verdes, como "verdes" son los pajarillos que más se observan y se escuchan durante los meses estivales: los verdecillos y los verderones. Al primero se le escucha más que se le ve, mientras que al segundo se le ve más que se le escucha. Incluso al verderón se le puede ver en pequeños grupos formados tanto por machos como por hembras.

Verdecillo común.


Verderón común.
 
También es muy frecuente el colirrojo tizón, sobre todo hembras. Se le observa por todos los sitios: en el parque, en el terreno abandonado o posado en las antenas de televisión.

Colirrojo tizón.

Sin embargo, el ave que más ilusión me hizo ver al ser una novedad desde casa fue a la curruca capirotada. Primero se dejó ver el macho y unos días más tarde la hembra. Tal vez tengan su nido por aquí cerca y pueda ver alguna curruca juvenil.

Curruca capirotada macho.

Curruca capirotada hembra.

Otros pajarillos observados fueron el petirrojo y el mosquitero común. Hace un par de días también vi a otro mosquitero, pero ante las malas condiciones de luz (un amanecer nublado) no puedo decir la especie de la que se trataba.
Para terminar la relación de aves, decir que los pollos de la pareja de cigüeña blanca ya han nacido. De momento sólo veo alguna cabecita y no puedo saber cuántos pollos serán este año. Eso lo veremos mejor en sucesivos meses.

En fin, este mes han sido 31 las especies avistadas (sumando las 10 más comunes) y además, la curruca capirotada hace que sean en total 58 las especies vistas desde la ventana.

Tórtolas turcas.



martes, 16 de abril de 2013

Entre Valdetorres de Jarama y Talamanca de Jarama.

  



Características de la ruta:
  • Municipios: Valdetorres de Jarama y Talamanca de Jarama.
  • Tipo de recorrido: circular.
  • Hoja en el mapa topográfico del IGN:  510 a escala 1:50.000, y hoja 510 C3 a escala 1:25.000.
  • Desnivel: 40 metros.
  • Distancia: 13,1 kilómetros.
  • Señalización: No.
  • Tiempo del recorrido: aproximadamente 4 horas, dependiendo del ritmo y tiempo dedicado a la observación.
  • Época recomendada: primavera y otoño. Para algunas especies, invierno (avefrías) o final de la primavera (abejarucos). 

Ruta señalada en naranja.

Especies de interés: en este caso sólo pondré las observadas personalmente:
  • Residentes o visitantes habituales: aguilucho lagunero occidental, buitre leonado, buitre negro, ratonero común, águila imperial ibérica, águila real, gavilán común, azor común, cernícalo vulgar, halcón peregrino, mochuelo europeo, alcaraván común, ganga ortega,  avutarda, sisón común, ánade azulón, pito real, cogujada común, carbonero común, cetia ruiseñor (ruiseñor bastardo), curruca cabecinegra, tarabilla común, buitrón, jilguero, pinzón vulgar, pardillo común, gorrión moruno, triguero, alcaudón real. Entre los mamíferos, destacan los corzos.
  • Invernantes: aguilucho pálido, milano real, cormorán grande, garza real, avefría, gaviota sombría, bisbita pratense, lavandera blanca, petirrojo, zorzal común, alondra común, estornino pinto, escribano soteño.
  • Estivales: culebrera europea, águila calzada, aguilucho cenizo, abejaruco, críalo europeo, alcaudón común, oropéndola, avión zapador, terrera común y ruiseñor común.
  • En paso: ánsar común, papamoscas gris, papamoscas cerrojillo, colirrojo real, collalba gris, ruiseñor pechiazul y mosquitero musical.


Cómo llegar:
  • En coche: desde Madrid, tomar la autovía A-1 hasta la salida 23 (M-100 Cobeña, Algete). En la primera rotonda tomar la primera salida. En la segunda rotonda seguir recto (segunda salida) y en la tercera rotonda tomar la cuarta salida. Una vez en la vía rápida, seguir recto hasta el final, donde tomaremos la segunda salida en la rotonda (dirección Valdetorres del Jarama). Seguiremos recto hasta Valdetorres de Jarama. Una vez en Valdetorres de Jarama continuar la travesía hasta llegar a la rotonda, donde tomaremos la segunda salida, y a aproximadamente 150 metros girar a la izquierda, donde se puede dejar el coche. La ruta comienza en el camino que sale justo en frente, cruzando la carretera.
  • En autobús: autobús de la línea 197 (Madrid-Torrelaguna-Uceda), que sale del intercambiador de Plaza de Castilla. La parada de Valdetorres de Jarama se encuentra junto al polígono industrial (segunda parada una vez se entra en el pueblo). Siguiendo la travesía y una vez pasada la rotonda meterse en el primer camino que sale a la derecha (a unos 150 metros de la rotonda). En el caso de no querer volver andando desde Talamanca de Jarama, sino en autobús, la parada se encuentra en la calle Guadalajara, justo al otro lado de la travesía una vez finalizada la primera parte de la ruta (calle de la izquierda)


Descripción de la ruta: la ruta comienza al final del casco urbano de Valdetorres de Jarama, exactamente en el primer camino que sale a la derecha tras pasar la única rotonda que hay en este pueblo (cerca de la gasolinera Repsol).
Es un camino bastante ancho, conocido como Colada de Campoalbillo, por el cual pasan algunos coches que se dirigen a una pequeña urbanización. Pero ello no impide detenerse a observar las que posiblemente sean nuestras primeras aves, normalmente cogujadas comunes o jilgueros que se encuentran en los linderos. Además, no estaría de más empezar a mirar al cielo (el cual debemos tener siempre presente) por si tenemos la suerte de ver a alguna de las rapaces, e incluso al horizonte para localizar algún bando de avutardas, a las cuales tendremos ocasión de verlas mejor según avancemos nuestro camino.

Segunda bifurcación, hacia la izquierda.
 
En la primera bifurcación que nos encontremos iremos por la derecha y a pocos metros de la primera encontraremos otra bifurcación que seguiremos por la izquierda (siempre por la colada de Campoalbillo). En este pequeño tramo no estaría de más mirar, durante los meses fríos, las tierras labradas ya que no es infrecuente toparse con algún bando de avefrías resguardándose entre los surcos o buscando comida junto a los estorninos.

Colada de Campoalbillo, al inicio de la ruta.
 
A partir de aquí se inicia una de las zonas más interesantes para el avistamientos de las avutardas. Tener en cuenta que casi siempre se encontrarán a nuestra derecha y que tendremos que usar nuestros prismáticos (o telescopios terrestres). Son aves fácilmente asustadizas que toleran mal nuestra presencia cercana, por lo que será imprescindible guardar las distancias, especialmente en primavera.
Pero también es recomendable mirar en los arbolillos y zarzas, donde es frecuente encontrar algún alcaudón real o curruca.


Pronto llegaremos a un retamar, donde el trino y canto de los pajarillos se hará más frecuente: petirrojos, carboneros comunes, tarabillas comunes o trigueros serán los más frecuentes. En esta misma zona se encuentran las ruinas de la iglesia de Campoalbillo, donde anida una pequeña colonia de grajillas. Aunque por allí no continúe nuestra ruta, podemos subir para tener una mejor perspectiva de la zona e incluso avistar a las avutardas posadas o el vuelo de alguna rapaz en la lejanía.

Runas de la iglesia de Campoalbillo.

Dejando las ruinas a nuestra derecha nos dirigiremos hacia el Arroyo de Galga, el cual pasaremos a través de un pequeño puente.  En esta zona lo mejor es deternerse a escuchar, y con un poco de suerte, conseguiremos oir a las gangas ortegas e incluso avistarlas pese a su críptico plumaje.

Arroyo de Galga.
 
Una vez pasado el puente y haber esperado un rato, continuaremos recto a través de la Colada del Salobral en dirección a Talamanca de Jarama. Tenemos ante nosotros una extensa planicie donde tampoco es complicado observar a las avutardas. Llanura que parece que también es del gusto del milano real o de las tres especies de aguiluchos que se encuentran en España: aguilucho lagunero occidental todo el año, aguilucho pálido en invierno y aguilucho cenizo en verano.



Continuaremos esta camino hasta llegar a Talamanca de Jarama. Una vez estemos en el pueblo, tendremos dos opciones. La primera consiste en retornar andando a Valdetorres del Jarama, para lo cual tomaremos otro camino diferente. La segunda opción, en el caso de que ya no nos queden muchas fuerzas o no tengamos tiempo, consiste en coger el autobús que va dirección Madrid, en la parada situada en la calle Guadalajara.

En el caso de que decidamos volver andando, una vez salimos a la travesía de Talamanca de Jarama hay que seguirla en dirección Valdetorres de Jarama hasta la primera rotonda donde tomaremos el camino que sale a la izquierda. En este camino, conocido como Camino de Campoalbillo, encontraremos las mismas especies que en la Colada del Salobral debido a que se recorre el mismo tipo de terreno. Sin embargo, en un pequeño terreno vallado y en sus inmediaciones son frecuentes las concentraciones de trigueros, bisbitas pratenses, cogujadas comunes, pinzones vulgares, e incluso algún individuo de colirrojo tizón y curruca capirotada.

La Sierra de Guadarrama al fondo desde el camino de Campoalbillo.

El camino de Campoalbillo se bifurca, de forma que tendremos que seguir por la derecha hasta el arroyo de Galga, el cual tendremos que vadear. No debería resultar complicado si el caudal en ese momento es bajo. En el caso de que sea imposible vadearlo lo mejor es volver hasta la bifuración y tomar el otro camino (no representado en el mapa topográfico) para cruzarlo por el puente que pasamos en la ida, y posteriormente tomar el camino de la derecha.

Ribera del arroyo.

 En cualquier caso, una vez traspasado el arroyo iremos por la Cañada de Galga, que acompaña al cauce del arroyo para intentar observar otras especies que en otros lugares d ela ZEPA nº 139 no son tan frecuentes, las aves de los bosques de ribera.
Aunque hay que decir que en muchas ocasiones nos tendremos que armar de paciencia para poder verlas, sobre todo cuando hay hojas. Así, es más fácil escucharlas que verlas. En cualquier caso podremos encontrar mosquiteros musicales, papamoscas gris y cerrojillo durante los pasos, currucas y pitos reales durante todo el año, ruiseñores comunes y alcaudones comunes durante el verano.
Además, no hay que olvidar la nota de color que nos darán los abejarucos ni los posibles ánades reales que podremos ver en vuelo.

Cañada de Galga.

Una vez nos alejamos del cauce del arroyo atravesaremos otro de menor importancia, el del arroyo del Molinillo, donde podremos intentar observar a más pajarillos.
Ya queda menos para finalizar la ruta, ya que hemos vuelto a la Colada de Campoalbillo, y siguiendo a la derecha llegaremos a nuestro punto de partida, Valdetorres de Jarama. Y aunque ya quede poco, hay que seguir mirando al cielo por si aparecen las rapaces de mayor tamaño como los buitres leonado y negro, o las águilas real, imperial ibérica, culebrera europea o calzada.


Otros puntos de interés: Talamanca de Jarama, por la historia que aguarda en sus calles, posiblemente sea uno de los pueblos más interesantes de la zona. Es recomendable visitar el Ábside de los Milagros (del románico), o el Puente Romano. El Puente Romano se encuentra en una arboleda de plantación junto al río Jarama, por lo que es un buen lugar para observar otras aves diferentes a las de nuestro recorrido por la ZEPA nº 139, aunque los fines de semana va bastante gente a pasar el día.